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Habilidades Sociales – ¿Qué Son? y ¿Cómo desarrollarlas?

Que Son las Habilidades Sociales

El ser humano, desde que asumió su conciencia de pertenencia a una especie, como individuo que se debe a un grupo, fue desarrollando un conjunto de destrezas que le han permitido convivir con dicho grupo de manera armónica. Estas destrezas también son llamadas: “habilidades sociales”.

La conciencia de grupo trajo consigo la codependencia de los individuos, y la codependencia a su vez conllevó al desarrollo de las destrezas sociales. Somos seres sociales, no podemos escapar de ello. Extraño es el caso de los individuos que se han deslastrado del hecho convivencial.

Las habilidades sociales no son propias de la raza humana, cada especie que habita el planeta tierra las desarrolla, y estas se ajustan a las normativas que la misma convivencia y el entorno han determinado. Hay un aspecto hereditario presente, genéticamente hablando, y otro inculcado o aprendido.

¿Qué son las habilidades sociales?

Según lo anterior, se puede decir que las habilidades sociales son el conjunto de aptitudes y actitudes que desarrolla un individuo en pro de lograr la pertenencia al grupo de sujetos de la misma especie que le rodean.

Además, esta serie de capacidades que despliega el sujeto son usadas no solo para su beneficio y aceptación, sino también para el desarrollo del grupo al que pertenece.

Son entonces las competencias, en el uso amplio de la palabra, que los seres pertenecientes a un grupo deben asumir para que este crezca y permanezca en el tiempo. Están asociadas, irremediablemente, a la inteligencia. Quien mejor las domine, más eficaz será al momento de solventar los problemas de su entorno.

Datos para tener en cuenta sobre las habilidades sociales

  1. Son interpersonales: es importante tener en cuenta que son producto de la interacción con otros individuos, la única manera de ser desplegadas en forma cabal es por el intercambio cognitivo-vivencial.
  2. Las hay generales pero también exclusivas: si bien hay conductas presentes en cada uno de los subgrupos que conforman una especie, hay que comprender que dentro de cada comunidad de individuos -producto del consenso, del medio que les rodea o de alguna circunstancia vivida- se pueden desarrollar conductas exclusivas. Este tipo de conductas dan personalidad a los subgrupos. Es más común de lo que creemos, y está presente de manera notable en la parte lingüística con lo que se conoce como “variantes dialectales”. Estos no son más que los distintos vocablos que un subgrupo desarrolla y que le identifica respecto al resto.Ahora bien este tipo de variantes definen lo que conocemos como “cultura”, un tema hondo y altamente debatido que no abordaremos de lleno acá, pero que es necesario nombrar.
  3. El no desarrollo cabal de estas puede considerarse una enfermedad: así de crudo y de excluyente como lo lee. Cuando una persona no puede congeniar con el grupo en el que convive, presentando dificultades para la convivencia, esta persona entra dentro de los parámetros de “asocial”, condición que lo ubica dentro de los “enfermos psicológicos”. Podrá sonar extremista, pero así lo aseveran los especialistas. El ser humano en esencia, como lo dijimos anteriormente, es un sujeto social. La resistencia al entorno, a la convivencia, responde a patrones atípicos que si bien pueden ser detectados y tratados, en muchos casos derivan en el aislamiento de los individuos. Hay múltiples métodos y terapias que facilitan el tratamiento de estas patologías y que permiten la reinserción de los individuos al entorno, pero para ello se necesita disposición y aceptación de la condición por parte del afectado.
  4. La habilidad social correcta para tu grupo, no necesariamente lo es para el mío: si bien en la variedad está el gusto, hay que comprender que hay conductas de ciertos grupos sociales que no calzan, por más que tratemos, en otras comunidades. Por ejemplo, convencer a ciertos grupos de la india de que coman carne vacuna va a resultar muy difícil, y hasta ofensivo, porque algunas comunidades consideran a la vaca un animal agrado. Por su parte, convencer a cierto grupo de personas en comer perros puede resultar asqueroso, insultante y en contra de toda sensibilidad humanitaria. Pero para ciertas comunidades, comer carne canina resulta algo muy normal. Yéndonos a los extremos, hay poblaciones aisladas en el planeta tierra aún donde se practica el canibalismo, podemos decir que un 99% de la población rechaza desde el fondo dicha conducta, pero ese grupo que la práctica la considera admisible. Claro, habría que traer a acotación todos los eventos que llevaron a estas comunidades a desarrollar dichos comportamientos para entenderlos, pero nada de eso cambiará que es la realidad que decidieron asumir. Todo siempre va a depender del cristal con que se mire.

Tipos de habilidades sociales

Tenemos dos tipos de habilidades sociales: las básicas, que todos deberíamos desempeñar, y complejas, las que llevan un poco más de tiempo y concentración para dominarse.

Básicas

Algunas son las siguientes:

  • Presentarse: tan simple como llegar a un grupo donde hay nuevas personas y dar nuestro nombre, usando comúnmente nuestra mano extendida.
  • Presentar a otros: así de común. Cuando se está en un grupo y hay dos personas que no se conocen, pues presentarlas.
  • Escuchar: una de las habilidades más importantes a desarrollar, y que a muchos les cuesta. Sentarse o pararse y apreciar lo que otro quiere decir.
  • Agradecer: luego de recibir un favor, un agasajo o algún acto de generosidad, es lo más común y necesario y denotará sencillez, lo cual derivará en mejor aceptación.
  • Realizar un cumplido: nada agrada más y facilita la introducción a un grupo que el reconocer la labor de otros por medio de un cumplido. No dejes de aplicarlo, ser amable da sus frutos.

Complejas

Nombraremos 5:

  • Asertividad: una importantísima habilidad social, quien la posee tiene la facultad de ser directo al momento de hablar sin herir la susceptibilidad de quien lo escucha.
  • Negociación: capacidad de convenir, de hacer un trato obteniendo siempre las mejores ganancias para todas las partes.
  • Empatía: el necesario don de saber ponerse en el lugar del otro.
  • Comunicación de sentimientos y emociones: parece simple y fácil, pero no lo es. Pocas personas saben expresar de forma concreta sus emociones y sentimientos, sin dañar a los que están de redor.
  • Inteligencia emocional: quizá una de las habilidades más complejas, es la que le permite a un ser lidiar con sus emociones y sentimientos, para luego de canalizarlos poder usarlos para solventar las problemáticas externas.

¿Cuáles de estas habilidades debemos desarrollar para tener éxito en la vida?

Si de lograr el éxito en la vida se trata, es recomendable manejar las habilidades sociales relacionadas con las masas. Comunicarse de manera efectiva con grandes grupos permite un alcance mayor del individuo para con su entorno.

Recordemos que somos un producto social, si invertimos tiempo en el desarrollo de nuestra oratoria, la empatía, la asertividad, la inteligencia emocional, el escuchar y la comunicación de sentimientos y emociones, es más que seguro que obtendremos un amplio alcance y aceptación dentro de la comunidad.

Esto conllevará irremediablemente al éxito.

¿Cómo desarrollar las habilidades sociales?

Una de los principales comportamientos que debemos tener para desarrollar las habilidades sociales es la observación. Mirar detenidamente las actitudes de los grupos, ver sus costumbres, sus reacciones. Luego de esto se debe imitar lo correcto, lo aceptado.

Aparte de observar, una de las estrategias más importantes es el saber escuchar. Recuerda que cuando hablas, repites lo que sabes, pero cuando escuchas, aprendes, siempre aprendes algo nuevo.

Todo el cambio se produce internamente, eso es correcto, pero si lo que queremos es encajar en una sociedad y obtener el éxito, es necesario estudiar el entorno y asimilarlo para que esto cambios que se darán adentro, estén condicionados por lo que escogimos desde afuera.

Notas finales

Recuerda siempre que eres producto del desarrollo de las habilidades sociales que has desarrollado, y de cómo te has enfocado en ello. La maestría se obtiene con perseverancia y paciencia, pero, por sobretodo, con disciplina. Observa bien, escucha bien, luego actúa.